La iglesia de Motos

LA IGLESIA:

Iglesia de Motos
Iglesia de Motos

Está dedicada a la Cátedra de San Pedro Apóstol y es del siglo XVI. Se trata de un edificio tardogótico de una sola nave dispuesta en tres cuerpos cubiertos con bóveda de crucería y coro. No se conservan en el Archivo Parroquial documentos que hagan referencia a la construcción de la iglesia, pero, a finales del siglo XVI la iglesia está terminada, e incluso en 1596 la torre ya tiene colocadas dos campanas, y existe un altar dedicado a la Virgen del Rosario (que no es el actual). Además, la iglesia posee numerosas alhajas, una cruz de plata, múltiples prendas litúrgicas y “dos libros de pargamino (sic) modernos para el coro”.

En la fachada meridional del templo parroquial aparece un amplio atrio con dos puertas de acceso -a saliente y poniente- con sus respectivas escalinatas, destinado en lo antiguo todo él a cementerio, el cual, con anterioridad a la construcción de la Casa del Lugar, sirvió también de lugar de celebración de concejos. En 1610 ya se habla de este espacio, para el que se encargan y pagan una viga y una piedra “para el dintel de la puerta del ciminterio”. No obstante, las portadas y escalinatas actuales datan de 1760 y 1764. Hay que señalar que, aunque se dejó de enterrar en todo lo que hoy es el atrio, en la parte alta de este espacio se conservó un apartado destinado a este uso.

 

El retablo de San Juan

Retablo de San Juan
Retablo de San Juan

De los múltiples retablos que conserva la iglesia de Motos, el más espectacular e interesante es el dedicado a San Juan. Está colocado sobre el muro norte del templo, es lo primero que vemos al entrar ala iglesia. Recientemente restaurado, luce brillante y colorista, como recién hecho.

Es una pieza de estilo Renacimiento castellano, seguro que de principios del siglo XVI, en el reinado de Carlos I. Con cierta influencia, por su estructura y disposición, levantina, hay quien ha pensado que fuera de la misma mano que otro similar que hay en la iglesia molinesa de Rueda dela Sierra.  Entodo caso, el nombre del autor se ignora. Como decía Ortega y Gasset, en España todo lo realmente importante es anónimo.

Este es un retablo de los que pueden denominarse “de donante” porque quien lo mandó hacer y lo pagó figura retratado en el mismo, en este caso junto a su esposa. El tal donante fue, de eso sí hay constancia, porque aparece escrito en la predela, don Juan López Malo, según se lee con caracteres muy lucidos: “Esta Capilla y Retablo hizo Ivan Lopez Malo Año M D XX”.

Se trata de un conjunto de pinturas estructurado en tres calles verticales, con dos cuadros en cada una. Más una predela con cuatro tablas, y una escocia o charnela que lo protege, decorada con filigrana seudogótica. En la calle central vemos la representación de San Juan [bautista], en pie, venerado por dos personajes, uno a cada lado, de rodillas. A su derecha aparece un varón (el donante, Juan López Malo) y a su izquierda una mujer, su esposa. El fondo, muy sencillo, presenta un cielo azul con algunos árboles delante. Encima está la tabla que representa a la Crucifixión de Jesucristo, que clavado en la cruz es acompañado de su Madre María y su discípulo san Juan [evangelista].

En la calle de la derecha, el cuadro inferior representa a San Bartolomé, exorcizando a un demonio, representado de cuerpo entero, muy peludo y con cuernecillos, y el superior a San Fabián, patrón de los caminantes y cazadores, muy elegante y con hábitos de caballero. En la calle de la izquierda, la tabla inferior nos muestra a San Pedro, patrón de la iglesia, y la superior una representación de San Bernardino de Siena, en su hábito de franciscano, con la imagen delNiño Jesúsgrabada y brillante en su pecho.

La predela del retablo nos muestra, en tablas más pequeñas, y de izquierda a derecha del espectador, a Santa Lucía con los símbolos de su martirio (dos ojos sobre una copa y la palma), a San Juan Evangelista y San Agustín emparejados, a Cristo en la tabla central, viniendo a continuación el grupo de Santa Ana, la Virgen yel Niño,  y acabando con la representación de Santa Quiteria mártir, con sus símbolos de un perro y la palma.

Más grandioso y prolijo de iconografía y brillos es el retablo mayor del templo, dedicado a San Pedro. Más concretamente a “La Cátedra de San Pedro”, pues este aparece no como apóstol, sino como Papa, sentado en un trono, con la mitra cubriéndole la cabeza, y en la mano los libros y evangelios que dan consistencia a su mandato.

Este retablo data de mediados del siglo XVII, y según los datos obtenidos por Sanz Martínez en el libro I de Fábrica, fue realizado por encargo del entonces cura párroco, don Pedro López Malo de León, siendo el escultor vecino de Sigüenza, Pedro Castillejo, quien se comprometió a hacerlo en precio de 10.000 reales de vellón, aunque terminó cobrando 14.000 reales, en 1658, y los últimos en especie, (50 fanegas de trigo, a 18 reales la fanega) porque numerario no había. Este artista fue muy activo en la diócesis de Sigüenza mediados el siglo XVII, pues trabajó también en el de Alustante (de1644 a1648) en el de Orihuela del Tremedal, así como en los de Tordesilos y Alcoroches, y aún en los de Arbancón, Torremocha del Campo y San Juan de Atienza.

El retablo mayor de Motos se ofrece como un conjunto de tres cuerpos, con tres calles, ático y predela. En el cuerpo central, ya lo hemos visto, aparece san Pedro, sedente y coronado con la tiara pontificia, como Sumo y Primer Pontífice de la Iglesia; sobre éste vemos a san Andrés con su cruz aspada, mientras que el cuerpo inferior está reservado al sagrario donde aparecen las imágenes procesionales de san Pedro y san Pablo. En las calles laterales están las tallas de los cuatro evangelistas. Y en la predela hay una bonita serie de escenas entre las que destaca la historia de la liberación de san Pedro y una alegoría de su coronación. La obra se culmina con la imagen del Dios Padre Eterno portando la bola del mundo.

Para el visitante no han acabado aún las sorpresas, porque repartidos por la nave y crucero, esta pequeña iglesia de tan apartado lugar muestra otros retablos, de los que no puedo dejar de mencionar el de la capilla de la Epístola, del siglo XVII, presidido por una imagen de bulto de la Virgen dela Rosa. Enfrenteestá el retablo de Nuestra Señora de la Asunción, con pinturas de óleo y temple. En su predela y tablas laterales. Es curioso también el de Nuestra Señora del Pilar, del siglo XVII, donado por el dominico Jerónimo Villanova y Ontanilla, rector de Motos; y el de San Ramón Nonato, ya claramente  barroco, que en su ático muestra un gran cuadro al óleo representando a la patrona de los contornos serranos, la Virgen del Tremedal. Finalmente el altar de Nuestra Señora del Rosario, también barroco.

 

Otras esquinas del templo de Motos

También del siglo XVI es la torre, construida de un solo cuerpo, con seis vanos para las campanas. Aunque tuvo puerta propia, de arco apuntado, hoy se ha tapiado, y lo más interesante que conserva son las campanas, que construidas en el siglo XVI, con ajustes y reparos han llegado hasta hoy. La campana mayor está dedicada a San Pedro y en su tercio aparece la siguiente inscripción: SE FUNDIO EN SIGUENZA/ POR LOS COLINA/ SIENDO ECONOMO D MANUEL TARIN Y/ ALCALDE D LIBORIO MAR/ TINEZ LOPEZ AÑO 1922. Del mismo modo, en el tercio de la campana pequeña aparece inscrito: MARIA AÑO 1912.

Es muy bonito el espacio que precede a la iglesia, y que viene a ser un salón (tapizado en primavera de fresca hierba, y ahora en pleno estío de pajizos matorrales) que se abre por dos puertas -una a saliente y a poniente la otra- con sus respectivas escalinatas. Antiguamente estuvo dedicado a cementerio este espacio, como ocurría en la mayoría de las iglesias rurales, pero sabemos que en él se celebraron concejos, habiendo sido su última reforma realizada en 1764 según consta en una inscripción de su mole pétrea.